Turismo Científico

Un mundo por descubrir
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La naturaleza de Aysén, difícil de encontrar en otras latitudes, se ha convertido en un importante foco para estudiar el comportamiento de la Tierra.

El interés que existe a nivel mundial por tratar de explicar el cambio climático o por intentar predecir los movimientos geológicos del planeta, han generado el desarrollo de una nueva forma de turismo: el turismo científico . Es así como todos los años llegan hasta la región científicos y exploradores en búsqueda de pistas que los ayuden a descifrar los misterios de la naturaleza.

Con esto también ha sido necesario implementar nuevas formas y servicios de turismo en la región. Por eso hoy es posible, por ejemplo, navegar por las cercanías de Melinka, en el archipiélago de las Guaitecas, para observar ballenas azules y otros cetáceos, contando con todas las comodidades y servicios necesarios para la observación científica.

Uno de los mayores focos de interés para los investigadores que llegan a Aysén provenientes de las más diversas partes del mundo son, sin duda, los Campos de Hielo, ubicados en el extremo sur de la región.

En Aysén se concentran grandes reservas de agua dulce, las que han experimentado importantes cambios en el nivel de sus aguas con el paso de los años, convirtiéndose así en un terreno ideal para investigar los efectos del cambio climático.

Por otro lado, la diversidad de la flora y fauna de la Patagonia chilena y la presencia de especies vegetales y animales endémicas en la zona, ha significado para Aysén un aumento en el número de personas que llegan aquí para estudiar la naturaleza. Esto se suma a que cada vez más turistas tienen como prioridad dedicar tiempo a observar cóndores y águilas, huemules y zorros, e incluso anfibios pequeños e insectos, que muchas veces pertenecen a especies que sólo se encuentran en esta parte del continente americano.

Junto a esta creciente demanda, la oferta turística de la zona y su dotación de alojamiento, equipos, transporte y guías especializados, se ha ampliado hacia estos nuevos campos, que hace mucho dejaron de abarcar sólo disciplinas como la geología o la arqueología, sino que expresan en los más variados campos de acción que quizás, hace algunos años, habrían parecido insólitos y rebuscados y hoy son absolutamente necesarios para la conservación del planeta.

Zonas de interés

  • Biología Marina: Melinka
  • Avifauna: Puerto Raúl Marín Balmaceda y Caleta Tortel
  • Botánica: Parque Nacional Ventisquero Colgante Queulat
  • Paleontología: Fósiles de Puerto Guadal
  • Huemules: Reservas Nacionales Cerro Castillo y Tamango
  • Arte Rupestre: Cerro Castillo, Mallín Grande y Chile Chico
  • Glaciología: Puyuhuapi, Puerto Tranquilo, Caleta Tortel, Villa O’Higgins.

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